Más lluvia.

“Mazurca para dos muertos” de Camilo José Cela:

Llueve sin misericordia alguna, a lo mejor llueve con mucha misericordia, sobre el mundo que queda de la borrada raya del monte para acá, lo que pasa más allá no se sabe y tampoco importa. Orvalla sobre la tierra que suena como la carne creciendo o como una flor creciendo, y por el aire va un ánima en pena pidiendo asilo en cualquier corazón. Tú te acuestas con una mujer y cuando pare un hijo a lo mejor es una hija que se te escapa dentro de quince años con un leonés vagabundo, sigue lloviendo sobre el monte como si tal. Estamos en la mitad de todo, el principio es la mitad de todo, y nadie sabe lo que falta para el fin. Dos perros acaban de amarse bajo la lluvia, y ahora esperan, mirando uno hacia el este y otro hacia el oeste, a que la sangre del orgasmo vuelva a su ser. (…)

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