Porque está lloviendo y para cuando esto leas, te transcribo el principio del ya mencionado libro “Mazurca para dos muertos”. Por cierto que recuerdo que preguntaste qué quería decir “mazurca” y no te contesté. La “mazurca” es una danza popular de Polonia, parecida a la polonesa, del siglo XVI. En el libro hay un personaje, Gaudencio, que es ciego y toca el acordeón y sólo cuando le da la gana interpreta sus mazurcas para los muertos. Una de ellas era “Ma petite Marianne”.
El libro empieza así:
Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida. Llueve sobre la tierra que es del mismo color que el cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada. (…) Llueve con tanta monotonía como aplicación desde el día de San Ramón Nonato, a lo mejor desde antes aun, y hoy es San Macario, que trae suerte a los naipes y a las papeletas de la rifa. Orvalla despacio y sin parar desde hace más de nueve meses sobre la yerba del campo y los cristales de mi ventana, orvalla pero no hace frío, quiero decir mucho frío; si supiera tocar el violín me pasaría las tardes tocando el violín, pero no sé; si supiera tocar la armónica me pasaría las tardes tocando la armónica, pero no sé. Lo que yo sé tocar es la gaita, no es propio tocar la gaita dentro de las casas. Como no sé tocar ni el violín ni la armónica, y como la gaita no debe soplarse bajo techo, me paso las tardes en la cama haciendo las porquerías con Benicia (después diré quién es Benicia, la mujer que tiene pezones como castañas) (…)









